
¡Hoy me has arrebatado un sueño!
El prodigioso sueño de quererte
Y vago sin rumbo por las sendas
con lágrimas del alma deshojada
que gritan silentes mis penas.
Triste...
porque de mí ya no queda nada
cual fantasma de la vida desierta
me aferro loca a la desesperanza.
Silenciosa...
porque escucho sólo tus palabras
sepultadas en la esencia de mi ser
que desecha las nuevas alboradas.
Oscura...
porque no tengo la luz de tu mirar
el sol de tu sonrisa siempre amada
la lumbre de tus noches encantadas.
Sola...
porque no tengo noción del tiempo
no defino si esta bruma es la noche
o si es niebla espesa del amanecer.
Desvalida...
porque el letargo destruye la vida
en cada paisaje sediento de ilusión,
en cada hueco etéreo en que anida
sentenciado a muerte, el corazón.
AZUL