
TODO ESTÁ IGUAL...
El llanto creciendo como un río,
la alegría retenida en el dolor,
las manos desnudas de caricias
y la rosa marchita en un rincón.
La noche encendiendo farolitos,
las agujas aquietadas del reloj,
la palabra escondida en las almas
recordando los ecos del adiós.
Todo está igual que aquella tarde,
el sol acurrucado en mi interior,
el silbato del tren que se alejaba
y la vida perdiendo su color.
Hubiera querido detener tu vuelo
para soñar, amar y darnos vida,
si hasta Dios parecía sorprendido
al ver sangrante nuestra herida
Tu nombre impreso en mi memoria
con indeleble letra enmarcado
evoca la pasión de aquellos días
que el destino nos ha arrebatado.
Marcará el calendario el final
de mi agonía, el día señalado,
por ti latirá silencioso mi pecho
en el último adiós desconsolado.
AZUL